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lunes, 20 de julio de 2026

LUX - Rosalía


Hace un tiempo, con unas amigas que amo mucho compartimos la dinámica «conociéndote por tus álbumes». Yo no pude llenar esa hoja; eran demasiados. Hay tanta música dentro de mí que sigue obsesionándome y tocándome que ya parezco una catedral, pero hay cuatro discos que me marcaron de por vida y que nunca dejo de escuchar. Diría que son mis tatuajes, porque para mí los verdaderos tatuajes se llevan en el corazón…esos son los míos, música.

El primero me llegó a los 12 años con Tribute de Yanni; a los 15, Laced/Unlaced de Emilie Autumn. Esos dos prácticamente me salvaron la vida. Luego a los 20’s vino mi adorada Björk con Biophilia Live, y Yoko Kanno con The Creation. Ellas me hicieron resucitar y con su trabajo encontré mi sentido: ahí descubrí que sería compositora. 

Pero el año pasado llegó el quinto: LUX. Solo Dios sabe cuántas veces lo he escuchado. Vino a salvarme del infierno, de la culpa, la desidia, el rencor y el dolor, devolviéndome a esa luz y pureza que nadie te puede arrebatar. Y ayer, por segunda vez, vi a Rosalía en el Lux Tour. Ha sido el concierto más increíble de mi vida. Lo más curioso es que, en pleno show, me llegó la luna. No podía parar de llorar, sintiendo tanto, con el cuerpo levitando de pura vida. Fue sentir a Dios en todas sus manifestaciones posibles. Yo conocí a Dios en la música y ahí terminó mi pelea con Él: en el lugar donde lo encontré. La música es Dios y Dios es la música. 

No me interesa hablar de referencias de arte, géneros infinitos ni análisis técnicos; de eso ya hay de sobra. Para mí, LUX es un mapa de reconstrucción de pura mística femenina, articulado a través de las hagiografías de distintas tradiciones y épocas. Rosalía no las usa para hacer un retrato histórico, sino como arquetipos para explorar esa misma tensión entre lo divino, el dolor, el lenguaje y el cuerpo que me atravesó.

jueves, 9 de julio de 2026

El universo en miniatura de Béla Bartók: Mikrokosmos y los 44 Dúos



A principios del siglo XX, mientras las vanguardias estallaban en París y Viena rompiendo los lazos con la tonalidad tradicional, la pedagogía musical seguía estancada en el siglo XIX. Los estudiantes de piano y violín se formaban bajo el monopolio absoluto del sistema mayor-menor, la simetría clásica y las estructuras heredadas del romanticismo. Cuando un músico en formación se enfrentaba por primera vez a la música de su propio tiempo, el choque era violento: el oído y los dedos, educados en la dulzura de las terceras y la previsibilidad del pulso regular, rechazaban la disonancia y la asimetría métrica como anomalías o errores de afinación.

Béla Bartók vio que el error no estaba en la complejidad de la música contemporánea, sino en los vicios de quien la escucha con un oído anacrónico. Su respuesta a esta brecha no fue un tratado teórico abstracto, sino dos de los proyectos pedagógicos y artísticos más ambiciosos del siglo pasado: Mikrokosmos (1926–1939) para piano, y los 44 Dúos para dos violines (1931). Lejos de ser meros cuadernos de ejercicios técnicos, estas obras constituyen una síntesis orgánica de su lenguaje musical y una revolución en la forma de enseñar, escuchar y entender el movimiento.

El origen de ambos proyectos responde a necesidades prácticas inmediatas. Mikrokosmos comenzó a gestarse en 1932, cuando el segundo hijo del compositor, Péter, inició sus estudios de piano. Frustrado por las deficiencias y la rigidez de los métodos pedagógicos comerciales, Bartók decidió asumir la educación de su hijo componiendo el material de estudio desde cero. El resultado fue un colosal conjunto de 153 piezas divididas en seis volúmenes que progresan cronológicamente desde los rudimentos más elementales hasta piezas de virtuosismo destinadas al concierto.

Por su parte, los 44 Dúos para dos violines nacieron en 1931 por una solicitud directa del pedagogo alemán Erich Doflein. Este buscaba piezas contemporáneas accesibles para integrarlas en su propio método de violín. Bartók, entusiasmado por la propuesta, prefirió desarrollar un ciclo autónomo que trasladara los principios conceptuales que ya exploraba en el piano a la naturaleza de las cuerdas frotadas.

viernes, 3 de julio de 2026

El secreto de las hermanas Brontë


Retrato de las hermanas Brontë (c. 1834). Pintado por Branwell Brontë 

Este año he vuelto a releerme Cumbres Borrascosas y todo sobre estas hermanas enigmáticas que me han inspirado. Y hoy quiero contarles que existe una historia que nos obliga a bajar la voz, una narrativa que habita en el umbral entre lo doméstico y lo salvaje. En la remota casa parroquial de Haworth, rodeada por un mar de hierba ondulante y gris, estás tres mujeres gestaron las novelas más poderosas de la lengua inglesa. Charlotte, Emily y Anne Brontë no escribieron por ambición de fama; escribieron desde una urgencia creativa casi biológica. En un entorno donde la muerte no era una posibilidad lejana sino una inquilina permanente, la literatura fue su única forma de existir y escapar contra todo pronóstico. Para entender su obra, no basta con leer sus libros; hay que descifrar la geografía del alma que las habitaba, una herencia de sombras que transformaron en una pólvora de pureza exquisita. Cuando Cumbres Borrascosas de Emily Brontë se publicó en 1847 bajo el seudónimo de Ellis Bell, la crítica victoriana no fue amable; fue visceral. Se habló de una "aberración", de "depravación vulgar" y de "horrores antinaturales". Un crítico de la época escribió:  "El lector se siente conmocionado, disgustado, casi asqueado por los detalles de crueldad, inhumanidad y del odio y la venganza más diabólicos; y de pronto aparecen pasajes que ofrecen un poderoso testimonio del poder supremo del amor incluso sobre demonios con forma humana".  ¿Cómo pudieron las hijas solteras de un clérigo rural parir semejante violencia y obsesión sin haber experimentado el romance en primera persona? La respuesta no está en la imaginación pura, sino en una realidad tan cruda que hace que la ficción parezca un juego de niños.  

Haworth no era el bucólico refugio de las postales victorianas. Era, estadísticamente, un germen. A mediados del siglo XIX, este rincón de Yorkshire poseía una de las tasas de mortalidad más altas de toda Inglaterra. No se debía a guerras ni hambrunas, sino a una ironía macabra de la ingeniería: el sistema de alcantarillado estaba diseñado de tal modo que los residuos, en lugar de bajar, "subían la cuesta".  Beber agua en Haworth era un acto de fe suicida, una dosis bendecida con microorganismos capaces de poner a cualquiera en cuarentena. Las hermanas crecieron con el cementerio pegado a su hogar; el reverendo Patrick Brontë lideraba una rectoría donde salías a tender la ropa y lo primero que veías eran lápidas por todas partes.  Esta familiaridad quirúrgica con el fin no les infundió miedo, sino una prisa febril. Escribían con la consciencia de que el tiempo corría continuamente en su contra y que la vida podía desvanecerse con el próximo brote de tuberculosis. El páramo no era solo paisaje, era el único lugar de libertad donde el aire no olía a cementerio. "Haworth era un lugar donde la humedad tenía más protagonismo que muchos vecinos, donde la niebla era una manta con voluntad propia y el viento del páramo entraba en la casa como queriendo arruinarte el día".

jueves, 18 de junio de 2026

ABELARDO DE LA ESPRIELLA: Guerra espiritual y exclusión como campaña política

El pasado 10 de mayo, en una entrevista concedida a Caracol Radio, el candidato de derecha a la presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella, se refirió a su proceso de conversión al cristianismo católico y también dio su opinión sobre el islam, al cual calificó de “un fundamentalismo, un radicalismo que le hace mucho daño a la democracia, a la sociedad, y a las libertades”.

Este discurso anti-islámico, presente desde hace varias décadas en la retórica de los movimientos, partidos y figuras de las derechas internacionales, apoyadas especialmente en sentimientos o adhesiones nacionalistas, supremacistas, conservadores y/o anti-migratorios, es una muestra pequeña pero significativa de los repertorios ideológicos que movilizan a figuras políticas como De la Espriella, no solo en Colombia, sino en América Latina y en el mundo.

Las palabras de Abelardo de la Espriella en la entrevista conducida por el periodista Gustavo Gómez Córdoba fueron las siguientes:

Abelardo: Yo soy católico, pero tengo una visión ecuménica de la religión. Respeto todo y me gusta… o sea, yo voy a un rito cristiano y me encanta. He hecho rezos con la comunidad judía, que me encanta también. 

Gustavo Gómez: ¿Cómo le va con el islam?

Abelardo: No, eso sí me parece una gran amenaza para la humanidad. Pues ya lo dijo Oriana Fallaci (...) a mediados de los 70: “la gran amenaza para Occidente es la expansión del islam”, y mira lo que está pasando en Europa. Y Oriana Fallaci lo dijo hace 50 años. Yo creo que el islam es, más que una religión, es un fundamentalismo, un radicalismo que le hace mucho daño a la democracia, a la sociedad, y a las libertades… nada que ver con el islam. No me interesa en lo absoluto, pero tengo una visión ecuménica de la religión. 

domingo, 3 de mayo de 2026

EL ESPEJISMO DE LA SALUD MENTAL


Vivimos inmersos en una modernidad que ha medicalizado el sufrimiento humano, reduciendo la asombrosa complejidad de nuestra existencia a meros desequilibrios químicos y etiquetas clínicas dictadas por la conveniencia de un sistema productivo. Hemos construido un mundo, al mejor estilo de una máquina implacable, donde el individuo es sometido a la inercia mecánica de la existencia. Hoy, ese dolor espiritual y las crisis existenciales se han encapsulado bajo el paraguas de la llamada "salud mental", un concepto que, a la luz de las investigaciones más críticas, resulta ser una construcción ilusoria y un laberinto diseñado para sostener el statu quo.

El Dr. José Luis Marín, en su reveladora obra La salud mental no existe, lanza una de las verdades más incómodas y silenciadas de nuestro siglo: el modelo sanitario actual está completamente obsoleto. Su premisa desmantela el teatro clínico con una crudeza empírica irrefutable. El modelo falla de raíz porque se centra en la etiqueta diagnóstica y borra a la persona; al buscar desesperadamente una causa biológica para validar la psiquiatría frente a otras ramas médicas, hemos terminado por psiquiatrizar la vida misma.

lunes, 20 de abril de 2026

SIMONE WEIL, La Filósofa de la Gracia

 

Llevo leyendo a Simone Weil todo este año. Fue un descenso que comenzó por una vía inusual: mi obsesión reciente con Lux, el último trabajo de Rosalía. Llevo meses desmenuzando ese disco. Había en esa obra un vaciamiento, una renuncia estética que me empujó finalmente a buscar los textos de la filósofa francesa. Quería estudiarla a profundidad desde hace tiempo y Lux fue el detonante para no procrastinarlo más. Fui a sus páginas esperando encontrar una teoría teológica o un concepto de atención aplicable a la escucha. 

Uso la palabra descenso porque la obra de Weil es una inversión de la tradición espiritual. La filosofía y la religión occidentales suelen estructurarse como narrativas de ascenso: el intelecto que se eleva hacia las ideas puras, el alma que escala hacia la luz, el individuo que trasciende su condición. Weil destruye esa verticalidad. Su instinto hacia la renuncia no fue una epifanía adulta, sino una inercia temprana. Creció bajo la sombra aplastante de su hermano André, un genio matemático que leía a Platón en la infancia, y su respuesta frente a esa grandeza intelectual fue el repliegue moral y el autosacrificio. Durante la Primera Guerra Mundial, siendo apenas una niña, dejó de consumir azúcar en solidaridad con los soldados en el frente. Someterse a la inercia mecánica de la fábrica y vaciarse de todo privilegio no fue una etapa biográfica accidental, fue su método estricto de conocimiento. 

miércoles, 15 de abril de 2026

Historia del Arte

Marco Marilungo. History of Art: The Avant - Garde

Realismo: La realidad, un espejo fiel del alma humana, reflejada con pinceladas honestas.

Impresionismo: La luz baila en el lienzo, capturando momentos efímeros de la naturaleza.

Fauvismo: El color desbocado, salvaje y libre, revela la pasión oculta en la realidad aparente.

Art Noveau: La naturaleza y la belleza se entrelazan en una danza fluida de líneas y formas.

Expresionismo: El corazón en llamas, vertiendo emociones crudas en trazos que gritan al mundo.

Cubismo: La realidad descompuesta y recombinada, mostrando múltiples facetas de la verdad.

Futurismo: La velocidad y la energía del progreso pintadas con audacia, mirando hacia el mañana.

Abstracción: La esencia de lo invisible emerge en formas libres, liberando la mente del espectador.

Dadaismo: El absurdo y el caos, una rebelión contra el sentido común, naciendo del espíritu antiarte.

domingo, 8 de marzo de 2026

Grandes Compositoras III Parte



Hildegarda Von Bingen (1098 – 1179) - Su canto es un eco de la eternidad, un puente sonoro entre el Edén la tierra, los cristales, la medicina, el naturalismo, la filosofía y la mística. En sus notas reside la Symphonia de la creación, donde la luz se convierte en melodía. 

Fanny Mendelssohn (1805 – 1847) - La intimidad de un salón se expande al universo en sus Lieder ohne Worte. Su piano nos confiesa que el verdadero arte nace en el silencio del alma, lejos de los aplausos mundanos. 

Clara Schumann (1819 – 1896) - Su música es la voz de una pasión indomable, donde el virtuosismo se doblega ante la ternura del alma. Ella nos demuestra que la fuerza del espíritu reside en la honestidad de la expresión.

Teresa Carreño (1853 – 1917) - El ímpetu de la Gran Dama del piano se plasma en obras que combinan el fuego latino con la elegancia europea. Su arte es un huracán de notas que demuestra que el virtuosismo tiene patria y corazón. 

Ethel Smyth (1858 – 1944) - Su obra es un estandarte de lucha envuelto en majestuosidad orquestal. Cada acorde es la declaración de un espíritu libre que exige voz, probando que la ópera puede ser un grito de guerra. 

Amy Beach (1867 – 1944) - La sinfonía americana encuentra en ella su primera gran voz, forjada entre la tradición europea y la audacia de un nuevo mundo. Su trabajo es un monumento a la pasión y a la perseverancia en la grandeza. 

martes, 2 de diciembre de 2025

S I L E N C I O

Si de la música, su centro ardiente,
una nota asciende, viva y delgada,
hasta ser otra música en la frente,
del corazón del mudo, sin mirada,
brota otro silencio, torre y tormenta.

Sube y nos quita el aire, nos detiene,
mientras crece el vacío que nos tienta.
Ahí caen, al fin, lo que el dolor sostiene:
Nuestras pequeñas mentiras de hoy.
El gran engaño de la fe perdida.
La esperanza que jamás tuvo convoy.
El recuerdo que nos ata a la vida.

Y la voz queda en prisión de la garganta;
queremos ser clamor, y se desvanece.
Desembocamos al Silencio Último,
donde el alma canta y todo grito perece:

Ese silencio mayor, donde nadie puede
ni gritar, ni mentir, ni recordar,
solo ser en el fondo del mudo abismo,
donde el silencio enmudece y se sosiega;
y solo queda la paz que el no-ser profesa.


sábado, 22 de noviembre de 2025

Grandes Compositores - II Parte

 

Saint-Saëns (1835-1921) – Saint-Saëns explora el misterio de la belleza, la elegancia y lo enigmático , su música sugiere mundos ocultos bajo la superficie, su arte es un espejo de lo que no comprendemos.

Bizet (1838-1875) – La pasión de “Carmen” arde como un sol andaluz, brillando aún en el ocaso. Su pasión es como el fuego de un atardecer: hermosa y mortal, consumiéndose en su propia intensidad.

Mussorgsky (1839-1881) – Sus obras son retratos vivos de la tierra rusa, de sus penas y grandeza. Su música capta el alma de Rusia, una tierra de verdaderos contrastes, entre la miseria y la gloria.

Tchaikovsky (1840-1893) – Su música es el dolor, la melancolía y la belleza unidos en una danza de cristales (ballets) como en un cuento de hadas que se rompen al tocar.

domingo, 9 de noviembre de 2025

INTERNET - HORROR CÓSMICO



Internet es un inmenso monstruo, al mejor estilo lovecraftiano, que creemos haber inventado, pero que en realidad descubrimos. Consume nuestra indignación y nuestra energía negativa; tal vez por eso, los posts más virales son los de personas indignadas quejándose u odiando, entre otras cosas. Es como un gran océano negro en el que solo vemos una porción de la información, y la vemos de manera fragmentada.

Hay millones de cosas flotando allí, que no sabemos quién las hizo o para qué. No solo hay mentirosos y peligrosos, sino también fantasmas. ¿Qué hay de la cantidad de perfiles de personas muertas en Facebook o en Instagram?

Si lo pensamos bien, es una criatura inconmensurable que, encima, habita en otro plano, paralelo al nuestro, en una dimensión adyacente. El ciberespacio está solapado con nuestro mundo y está habitado por versiones digitales de nosotros mismos, que siguen ahí cuando nos vamos a dormir: puras sombras digitales que quedan atrapadas.

sábado, 4 de octubre de 2025

Los dos Reyes y los dos Laberintos


Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan complejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: ¡Oh, rey del tiempo y sustancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso."
Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con Aquél que no muere.


(Incluido en El Aleph)

Jorge Luis Borges




domingo, 6 de julio de 2025

“La Inteligencia de las Flores" de Maurice Maeterlinck




Desde mis 12 años he tenido una gran obsesión que ha durado muchos años (diría que hasta hoy no se ha ido completamente). En ese entonces era el lenguaje de las flores; ahora, en sí, hablo de las flores y su naturaleza: la mecánica floral. No sé en qué momento de la vida dejamos de prestar atención a las cosas bellas y simples que siempre nos rodean, como las flores que nacen en cualquier parte del mundo. Recuerdo que me deleitaba verlas, descubrirlas, fotografiarlas, categorizarlas, pintarlas, y bueno, he vuelto a esa obsesión que me ha guardado por años. Pero en esta oportunidad, desde el estudio y de la mano de Maurice Maeterlinck y su maravilloso y amado libro “La Inteligencia de las Flores”. Y sí, mientras el mundo arde (sin necesidad de ignorar o evitar la cruda dosis de la realidad), qué mejor que las flores para explicar la naturaleza de las cosas; es en ellas donde se concentra el esfuerzo de la vida hacia la luz y hacia el espíritu.

“Designa la “idea fija” floral de rebelarse, ascender, quebrar el estático destino vegetal y penetrar el mundo animado. Y aborda la obligatoria premisa de todo humano que ambiciona saborear lo vivo: captarlo (entenderlo: intelligere) en su dinámica específica.".

Hay un momento, breve pero sagrado, en que una flor se abre. Nadie lo ve del todo, porque sucede en el ritmo de lo lento, en la respiración secreta de la naturaleza. Y sin embargo, en ese gesto minúsculo —la inclinación de un tallo, la apertura de un cáliz, la torsión leve de un estigma buscando el sol—, se despliega una inteligencia antigua, callada y “sin" lenguaje.

miércoles, 9 de abril de 2025

EL ECO NO VISTO

Leonora Carrington. The Giantess (The Guardian of the Egg), 1947


Hay un silencio hondo que no suena,
oculto manantial de sombra y luz
que el alma, cual estatua sin voz, conduce,
con fría hermosura que serena.

No he visto ese confín donde resuena
la noche imaginada que seduce,
con sueños vagabundos que produce
un pecho de cristal que nadie llena.

Mas siento su perfume en la memoria,
una agua oscura que por dentro fluye,
un viento sin orillas ni victoria.

Y aunque mis ojos ciegos no lo arguyen
sé que esa ausencia labra mi historia,
como un mar no mirado que influye.

domingo, 16 de marzo de 2025

LA MUJER EN LA ALQUIMIA

Sobre su pecho está el verdadero Sol, sobre su vientre, la Luna, su corazón da luz a las estrellas y planetas, cuya influencia, infundida en su pecho por el espíritu mercurial (llamado por los filósofos el espíritu de la Luna) es enviada al mismo centro de la tierra, su pie derecho se posa en la tierra y el izquierdo en el agua, mostrando así la conjunción del azufre con el mercurio, sin la que nada podría ser creado.
(Robert Fludd. Utriusqui Cosmi Historia, 1617-1619)
Sobre su pecho está el verdadero Sol, sobre su vientre, la Luna, su corazón da luz a las estrellas y planetas, cuya influencia, infundida en su pecho por el espíritu mercurial (llamado por los filósofos el espíritu de la Luna) es enviada al mismo centro de la tierra, su pie derecho se posa en la tierra y el izquierdo en el agua, mostrando así la conjunción del azufre con el mercurio, sin la que nada podría ser creado''. 

Pocos términos hay más evocadores de lo misterioso, lo secreto, lo oculto, que la palabra alquimia". Su sola mención despierta imágenes de laboratorios en penumbra, vapores opalinos que dispersan la tenue luminosidad que proviene de los hornos, matraces en los que hierven líquidos glaucos que apenas nos permite distinguir la ajada figura del alquimista inclinado sobre sus libros, el señor de un territorio de fantasía y magia la ciencia medieval por excelencia. Ciencia y arte, la alquimia se erige como el más profundo símbolo del conocimiento hermético, aquel que trasciende la mera experimentación material para devenir en una verdadera transformación del alma.

Considerada durante siglos una disciplina esotérica, vinculada a la gran tradición sapiencial de la humanidad, la alquimia ha sido malinterpretada como mera predecesora de la química, reducida a la búsqueda ingenua de la transmutación de metales. Sin embargo, en su lenguaje velado se esconde una metafísica de la materia y del espíritu, un arte que entrelaza el macrocosmos y el microcosmos en la danza eterna de la evolución y el retorno. Su influencia se extendió a lo largo de milenios, y a pesar de haber sido practicada en su mayoría por hombres, es innegable la huella de la mujer en su desarrollo, no solo como presencia simbólica sino también como artífice de sus secretos más profundos.

viernes, 24 de enero de 2025

SEDA de Alessandro Baricco


Una novela puede ser un río que fluye, un torrente de personajes, espacios y tiempos que se entrelazan, sumando en su recorrido el caudal de sus afluentes. También puede ser el reflejo de una vida que transcurre con lentitud, con la parsimonia de las estaciones, hasta convertirse en una exasperante quietud.

Algunas nacen de un suceso mínimo, de una sensación que despierta la tormenta y, al mismo tiempo, la calma. Otras se deslizan como un arroyo sereno, cuya transparencia deja ver el fondo azul de la vida, de las vidas, de cualquier vida.

Seda no es solo una historia, es un soplo, un murmullo. Un eco contado en voz baja, donde el amor no grita, sino que flota entre silencios. Hervé Joncour viaja lejos, allí donde el sol nace y las palabras se disuelven como el vuelo efímero de una mariposa. Busca seda, pero encuentra una mirada, un rostro que no se pronuncia y que, sin embargo, lo nombra. Japón es un susurro prohibido, un mapa de deseos trazado en la piel de una carta. El tiempo se pliega como los hilos más finos, y el amor, invisible como el viento, teje su destino con hilos de ausencia.

Alessandro Baricco no escribe, borda. Hilvana frases como filamentos dorados, tejiendo un relato breve, pero infinito en su belleza.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Grandes Compositores - I Parte



Vivaldi (1678-1741) – Las estaciones cambian, pero la música de Vivaldi florece eterna en la sinfonía del tiempo.

J.S. Bach (1685-1750) – Entre notas y contrapuntos, Bach construyó catedrales invisibles, donde el alma encuentra la paz, donde la fe no necesita palabras, solo el sonido de la eternidad.

Handel (1685-1759) – La grandeza de Handel yace en su capacidad de elevar lo humano hacia lo divino, que todo lo sublime es un eco del alma, que el cielo no es un lugar, sino una armonía.

Telemann (1681-1767) – Con ligereza y gracia, sus melodías son como una danza que se burla del tiempo. El juega con los placeres simples de la vida, y a danzar al ritmo de lo efímero.

domingo, 27 de octubre de 2024

SOY TÚ - Érase una mujer que se encontró en los ojos de los otros.


Danza y danzante son inseparables en su esencia, como lo es la llama y el fuego. He ahí lo sagrado de tu oficio"

Las abuelas cuentan que cuando nació la mujer de la danza del fuego, saludó a todos con su pequeña cabeza inclinada y un saludo reverencial.
- ¡Nos saluda con un hasta anjali! ¡Está bendecida! Las buenas costelaciones así lo confirman - pronosticó jubilosa la tatarabuela.
Aun muy niña, la mujer de la danza de fuego fue ungida con aceite de sándalo y llevada a un pequeño templo magnificante adornado, que sería en adelante su casa y su escuela.
- La primera lección tal vez sea la más fácil - le dijo la gran maestra del templo -. Mirarás el fuego hasta que el fuego te hable, pequeña...
- Así será, ¡Oh, gran maestra!
La mujer de la danza del fuego se sentó desnuda frente a una hoguera, por días, en la soledad y el silencio. En la hora azul del noveno día, el fuego finalmente le habló en la hermosa y grácil armonía del movimiento de las llamas:
- Danza y danzante son inseparables en su esencia, como lo es la llama y el fuego. He ahí lo sagrado de tu oficio.
La mujer abrazo al fuego maestro de su interior y logró la precisión y la maestría en las danzas más antiguas, enseñadas desde los tiempos inmemoriales, como la celebración de la benevolencia de la vida y la eternidad del universo.

lunes, 29 de julio de 2024

CLARICE LISPECTOR, Una Filósofa del Cosmos


La prosa poética y filosófica de Clarice Lispector constituye un desafío hermenéutico para sus lectores. A la vez simple y hermética, las dificultades para la interpretación de su escritura están intimamente ligadas a la manera como Lispector mezcló diferentes elementos en su composición desorganizando la configuración de conocimiento de su tiempo. Escritora, poeta, filósofa y artista, la literatura de Clarice Lispector es el resultado de una intensa inmersión en la materia de la palabra en el curso de la cual unió todos los elementos primarios del laboratorio, transgrediendo los límites de la espiteme de su tiempo, para producir conocimiento sobre la vida. En 1977, en una de las pocas entrevistas que dió durante su vida, Lispector declaró haber mezclado todo, en su ejercicio de lectura, afirmando que escogía los libros por sus títulos, en lugar de ceñirse a los criterios dominantes de la clasificación de la producción escrita: “Yo mezclé todo, yo leía novelas de mujeres, libros rosa, mezclados con Dostoyevski, yo escogía los libros por los títulos y no por los autores porque yo no tenia conocimiento." (Lispector 1977).