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miércoles, 16 de diciembre de 2020

BEETHOVEN 250 años de un Monstruo Inmortal



El más humano de los músicos, nació un día como hoy, 16 de diciembre de 1770, en Bonn, Alemania. Sin embargo, se hizo parte de todos nosotros, de todas las culturas y países. Porque no hay compositor más universal que Beethoven.

La atribución de fechas y compositores a diferentes épocas musicales funciona para todos, excepto para Beethoven. Está Bach, el maestro del Barroco; Haydn y Mozart, las superestrellas clásicas. Tenemos a Brahms, Chopin, Berlioz y Liszt, los románticos. Luego están Bruckner, Mahler y Wagner marcando el comienzo de la música en el siglo XX y los Stravinski y Schoenberg con su “tiranía de la línea de la barra” y la “emancipación de la disonancia”. Y ahí está Beethoven, solo.

Nacido hace 250 años, su Novena sinfonía (El himno de este planeta) fue compuesta en 1824 y esperó pacientemente hasta principios del siglo XX para que Mahler recogiera su manto. Sus últimas tres sonatas para piano (1820-1822) quizás encontraron un igual cuando Prokófiev comenzó a trabajar en sus Sonatas de guerra en 1942. Sus últimos cuartetos de cuerda (1825-1826) siguen sin ser superados. Antes de Beethoven, los compositores trabajaban para la gloria de Dios. O para mecenas. Beethoven escribió para el hombre.

lunes, 30 de noviembre de 2020

La Peste de Albert Cammus




Bueno no podía acabarse este año sin leer este clásico de los clásicos, en medio de pandemia y cuarentena esta obra toco lineamientos muy filosóficos y logro impactarme.

Aquí un pequeño fragmento:"Yo sé a ciencia cierta que cada uno lleva en sí mismo la peste, porque nadie, nadie en el mundo está indemne de ella. Y sé que hay que vigilarse a sí mismo sin cesar para no ser arrastrado en un minuto de distracción a respirar junto a la cara de otro y pegarle la infección. Lo que es natural es el microbio. Lo demás, la salud, la integridad, la pureza, si usted quiere, son un resultado de la voluntad, de una voluntad que no debe detenerse nunca. El hombre íntegro, el que no infecta a casi nadie es el que tiene el menor número posible de distracciones. ¡Y hace falta tal voluntad y tal tensión para no distraerse jamás! Cansa mucho ser un pestífero. Pero cansa más no serlo. Por eso hoy día todo el mundo parece cansado, porque todos se encuentran un poco pestíferos. Y por eso, sobre todo, los que quieren dejar de serlo llegan a un extremo tal de cansancio que nada podrá librarlos de él más que la muerte.”

Como no quiero extenderme y quiero ser concisa, esta lectura fue más filosófica que cualquier otra cosa y para un año como el 2020 tan lleno de incertidumbre, escasez, angustia y preguntas humanas, el libro deja en reflexión y contesta que la peste es un virus biológico, pero también espiritual. Todos somos apestados porque damos nuestro consentimiento tácito y a veces explícito a un sistema que oprime, daña y mata a la gente, por lo que hay que luchar no sólo contra el virus que se detecta bajo un microscopio, sino también contra el que habita en nuestros corazones. Erradicar la peste del corazón es llegar a la paz.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

EL MOVIMIENTO AMBIENTALISTA: ÁFRICA (Parte 2)







Los imperios modernos europeos son la fuerza política más poderosa, salvaje y devastadora que jamás el ser humano haya conocido. La razón por la que se dice esto en presente es lo que les ha dado semejante poder: el paso de la explotación colonial mundial a un sistema de dependencia económica absoluto a través de corporaciones transnacionales que explotan los recursos y las poblaciones de las antiguas colonias. Estos imperios europeos han sabido prolongar su dominio y aumentar su poder sobre todo el mundo, con transformaciones políticas, sociales y económicas que se amoldan a la ordenación que ellos mismos van trazando. El máximo exponente de estos imperios es el imperio británico; sin embargo, cuando se estudian los linajes, familias y casas que conforman estas fuerzas, se comprende que nada de esto tiene relación con pueblos, naciones o estados. Es por ello por lo que -con toda propiedad- se puede hablar de un único imperio europeo (no estrictamente localizado en Europa) con un único interés, una única fuerza, un único espíritu: la infrahumanidad. Adquirido este dominio por esta única fuerza imperial, el poder absoluto está al alcance de su mano, siempre y cuando reciban el consentimiento explícito de sus súbditos. En ese crucial momento es en el que nos encontramos hoy: abrir los ojos o vivir engañados, desmantelar la red de mentiras o agonizar en la sumisión, responder “no” o decir “adelante, matadnos”. 

EL MOVIMIENTO AMBIENTALISTA (Parte 1)







Quiero avisar de antemano que la lectura de este articulo generará en muchas personas resistencias de pensamiento, rechazos mentales, incredulidades. Estas reacciones resultan inevitables cuando se aborda el aspecto del dogma mejor blindado del establishment: el ambientalismo. No utilizo la palabra “dogma” gratuitamente; la estructura de la doctrina ambientalista (o como se le llama actualmente, la “conciencia ecológica”) tiene importantes puntos en común con la creencia religiosa. Algunos lugares comunes entre la una y la otra serían una moral basada en los preceptos revelados por una clase sacerdotal (en este caso, la casta sacerdotal estaría representada por parte de la comunidad científica), la culpabilización in illo tempore del hombre como ser vivo (el “pecado original” del hombre moderno sería vivir, comer y respirar, y por lo tanto, deteriorar el medioambiente), y la única “redención” posible será tras la obediencia ciega a los códigos de conducta impuestos por las autoridades que han anunciado el castigo del “infierno” medioambiental, o como ese mensaje apocaliptico como el de Greta Thunberg , donde señala mas la ira y el miedo y no mucho más que eso, cosa que no tiene mucha diferencia con lo que han hecho otros tantos ambientalistas, simplemente miedo, furia y frustración.

Estos paralelismos entre el movimiento ambientalista y la religión política no resultan coincidencias: ambos resultan ser instrumentos de control de la población en manos de una misma élite gobernante. Ni tengo autoridad ni voy a polemizar sobre cuáles problemas medioambientales son reales (muchos) y cuáles son burdas mentiras (también otros cuántos). Lo que aquí nos ocupa es tomar conciencia de que todos ellos son piezas de la dialéctica hegeliana que permite ofrecer la solución al mismo sujeto que crea el problema. Un mismo sistema político y económico se manifiesta como insostenible, y en vez de cuestionar el sistema en sí mismo, se desarrolla toda una “ciencia” para prolongar esa “insostenibilidad” manteniendo el objetivo único de dicho sistema: el crecimiento económico constante. Este doublethink orwelliano es lo que se ha dado en llamar “crecimiento sostenible”. Y con esa esquizofrenia de pensamiento, toda una generación ha sido adoctrinada en la llamada “conciencia ecológica” sin poder cuestionarse ni el origen ni el trasfondo de dicha conciencia.

viernes, 6 de noviembre de 2020

El Despertar - Luna Roja

Nazari. El Despertar, 2013


Esta obra que compuse ya hace unos años atrás está inspirada en el cuento “El Despertar” que aparece en el libro “Luna Roja” un precioso libro de Miranda Gray, que leí cuando estaba más pequeña.

Trata sobre la iniciación del principio femenino, expresada en el evento de su primera menstruación. 

Este concepto me atrajo por el hecho de manifestarse como una “iniciación natural”, inevitable, necesaria, tanto que antropólogos como Devereux o Bettelheim, creen que la circuncisión en los hombres pretendería crear una situación parecida a la menstruación, que en la mujer eleva su prestigio de manera natural al ser signo del poder de la maternidad. 

¿Por qué es necesaria la expresión física de esta transformación? ¿Por qué aun en los hombres es importante este derramamiento de sangre? ¿Y por qué se le considera un rito de paso o de iniciación? 

Es porque el principio femenino es el arquetipo de la receptividad, de la materia prima que recibe al espíritu para hacerlo efectivo, manifiesto. 

De esta manera mi obra se titula igual que el cuento “El Despertar”, enseguida citaré el fragmento del cuento que describe en mayor parte este dibujo, que además inspiro una composición musical. 

La partitura de esa composición aparece en mi dibujo. 




lunes, 5 de octubre de 2020

La Flor púrpura de Chimamanda Ngozi Adichie




He concluido la lectura de la obra completa de esta rigurosa escritora nigeriana, cuya trayectoria se cimenta en la aldea de Abba y se expande desde la ciudad de Nsukka. Al habitar la sede de la Universidad de Nigeria y, específicamente, la casa que perteneció al célebre Chinua Achebe, Adichie no solo ocupa un espacio geográfico, sino que asume una herencia literaria fundamental. Su escritura establece un diálogo intergeneracional con la tradición de Achebe, autor por quien ella profesa una admiración que ahora comparto plenamente tras analizar la profundidad de su proyecto narrativo.

A través de su prosa, Adichie propone un tránsito hacia la complejidad del continente africano que ha marcado mi formación intelectual en los últimos años. Descubrí su voz en una librería mediante sus tomos breves, como el fundamental ensayo "El peligro de la historia única", junto a "Todos deberíamos ser feministas" y "Querida Ijeawele". Admito haber subestimado inicialmente estos textos frente a la obra de filósofas como Marina Garcés, pero hoy, tras conocer su trabajo íntegro, comprendo que su narrativa es un dispositivo crítico esencial para desmantelar los estereotipos occidentales sobre la identidad africana.

"La flor púrpura" se perfila como una pieza central en su producción, una novela de aprendizaje (bildungsroman) que evoca los años posteriores a la guerra civil nigeriana, marcados por una inestabilidad política sistémica. El texto articula una lucha descarnada por la libertad individual dentro de un entorno asfixiante, donde la calidez de los personajes contrasta con la rigidez de la intolerancia religiosa. La temática es una red de tensiones donde conviven la violencia política, el abuso de poder doméstico y la búsqueda de redención en espacios de resistencia, como el hogar de tía Ifeoma o el afecto del padre Amadi, que operan como contrapesos a la figura tiránica del padre de Kambili.

La maestría de Adichie reside en su precisión sensorial; la construcción de los ambientes se apoya en descripciones detalladas de sabores, aromas y cromatismos que anclan la narrativa en una realidad material concreta. El uso de la gastronomía tradicional —como el fufu elaborado con ñame— no es decorativo, sino que funciona como un símbolo de la identidad igbo que resiste a la alienación. No obstante, desde un análisis estructural, el cierre de la novela presenta una asimetría rítmica. Se percibe una aceleración en el tempo narrativo que resulta precipitada, atropellando la transición psicológica de los protagonistas. Pese a este desajuste en el desenlace, la obra sostiene una potencia poética innegable.

Me apropio de un pasaje que sintetiza la capacidad de Adichie para hallar lo sublime en lo cotidiano: «Aquella noche, al bañarme en un balde lleno de agua de lluvia, no me limpié la mano izquierda, la que el padre Amadi había sostenido con suavidad para quitarme la flor. Tampoco puse a calentar el agua porque tenía miedo de que la resistencia eléctrica le robara al agua el aroma del cielo». En este fragmento, la autora logra capturar la fragilidad de la memoria y la resistencia de los sentidos frente a la devastación, consolidando "La flor púrpura" como una lectura indispensable para entender la dialéctica entre el individuo y el poder.









viernes, 2 de octubre de 2020

El Símbolo y su Inversión





Hace rato que he querido escribir este post sobre el "Símbolo", y sí, tristemente el estado de salud de dicho término resulta penoso en extremo... supongo que empezaré desde el principio para llegar a donde quiero. ¿Qué es un símbolo?.
El símbolo es el soporte de expresión del principio metafísico. La metafísica resulta ser el dominio más allá de la física, por lo tanto, más allá del dualismo de toda manifestación cósmica, más allá de las coordenadas del espacio y el tiempo, más allá de cualquier accidente substancial.

Para referirse a esos principios desde nuestra condición existencial (la humana), nos tenemos que apoyar necesariamente en los “símbolos”, es decir, soportes físicos que expresan lo metafísico. Por lo tanto, el símbolo sería el soporte de conocimiento trascendente, pero no es sí mismo y por sí sólo, sino a través de un componente teleológico inherente al símbolo, un circuito de transmisión con lo cualitativo, una unión gnoseológica entre en símbolo y el principio simbolizado.

martes, 8 de septiembre de 2020

Una Habitación Propia de Virginia Woolf



La narrativa de Virginia Woolf no es una crónica de sucesos, sino una disección de la conciencia que rompe con la hegemonía del realismo tradicional; la prosa de Woolf desmantela la linealidad tradicional mediante una arquitectura lingüística que supuso un hito en la modernidad. Aunque su estilo innovador y sus experimentos con el stream of consciousness se consolidaron en la década de los veinte, leerla bajo la sombra de la crisis europea de mediados de siglo dota a su obra de una urgencia existencial renovada. No se trata solo de una fluidez estética, sino de una ruptura con el realismo para capturar la fragmentación de la psique humana en un periodo de devastación global.

Debemos reconocer a Virginia como una cartógrafa de silencios históricos. Si bien a finales del siglo XVIII las mujeres de estratos medios comenzaron a acceder a la autoría pública, Woolf nos recuerda que la genealogía de la mujer pensadora es mucho más profunda y antigua. Desde la lírica fundacional de Safo en la época arcaica, pasando por el rigor intelectual de Hildegarda de Bingen o la defensa de la ciudad de las damas de Christine de Pizan en el siglo XIV, la escritura femenina ha existido como un acto de resistencia, aunque careciera de la validación institucional que Woolf reclama para su propio tiempo.

Al abordar sus ensayos, es posible identificar una tesis central que trasciende la mera protesta: la búsqueda de un equilibrio ontológico. Woolf sugiere que las mentes más potentes son las andróginas, aquellas que logran conciliar lo masculino y lo femenino para aprehender la realidad de forma total. Históricamente, hemos operado bajo un sesgo que mutila la comprensión del ser humano al validar solo una faceta de la existencia. No se trata de un conflicto de géneros en la superficie, sino de la necesidad de alcanzar un estado de completitud intelectual donde el hacer y el sentir no sean esferas separadas, sino una unidad coherente y funcional.

Persistimos en una idiosincrasia que nos fragmenta, y aunque la idea de un giro matriarcal resulte sugerente, la verdadera libertad que Woolf propone no reside en la inversión de poderes, sino en la conquista de la independencia mental. Sin esa "habitación propia" —tanto física como simbólica—, la autonomía es una ilusión. Si no logramos habitar nuestra propia conciencia despojados de los condicionamientos externos, corremos el riesgo de descubrirnos al final de la vida como entes vacíos. Estamos engañados por las estructuras externas, y sin ese centro intelectual sólido, terminamos siendo solo islas desoladas, simples partículas de polvo disueltas en el tiempo.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Alegoría De Los Peligros Del Mundo



Un hombre entró en un pozo con cuidado y temor, y se sujetó con ambas manos a dos ramas que nacían junto al brocal, y puso los pies sobre dos resaltes, que eran las cabezas de cuatro culebras que estaban en sus cuevas. El hombre alzó los ojos y descubrió que cada una de las ramas en las que se sujetaba, estaban siendo roídas por dos ratones, uno blanco y otro negro. Pensando en cómo escapar, el hombre vio encima de él una colmena llena de abejas que escurría miel, y chupando la miel con gula, olvidó el peligro en el que se encontraba, y que tenía los pies sobre unas culebras, que podían atacarlo en cualquier momento, y tampoco se acordó de los ratones que roían sin cesar las ramas a las que se agarraba. Y estando en este descuido, los ratones acabaron de roer las ramas, y el hombre cayó al fondo del pozo, donde lo devoró el dragón que allí tenía su guarida.

El pozo es este mundo, lleno de asechanzas y temores; las cuatro culebras, los cuatro humores que sostienen la vida humana y que, cuando predomina alguno de ellos, resulta un tóxico peligroso; y las dos ramas a las que se agarra son la propia vida, que el tiempo, a través de las noches y de los días -los ratones negro y blanco- siempre acaba consumiendo. Y esa miel es el dulzor que supone vivir, que penetra en nosotros a través del oído, el olfato, el gusto y los demás sentidos, con lo que se olvida esa muerte que siempre nos espera, el dragón al fondo del pozo.

lunes, 20 de julio de 2020

Bites - "La Ilusión de la Información"






Si preguntamos a un moderno: “¿Estás bien informado?”. Él –después de decir sí o no– argumentará su respuesta con una serie de datos: unidades cuantitativas de información con los que trafica el massmedia.

Cuando el hombre moderno enciende la televisión, o abre sus redes sociales, lo que está haciendo es abrir el canal de transmisión de datos del Establishment directo hacia su cerebro, que será el responsable de tratar (o en un lenguaje informático, “procesar”) esos datos. La pregunta más natural y espontánea que se hará el ser humano al identificar esa unidad de información, será: ¿Esos datos son ciertos o son falsos? Sin embargo, resulta curioso comprobar que incluso esta cuestión resultaría irrelevante para la exitosa maquinaria informativa global.

viernes, 10 de julio de 2020

¿Sabías Que...?




Como piezas del engranaje de esta maquinaria, se encuentran los periodistas: profesión verdaderamente moderna por excelencia, actividad cuyo único requisito fundamental para ser ejercida, es la ausencia absoluta de capacidad crítica sobre la estructura que da sentido a dicho trabajo.

Un moderno periodista será un tipo con alguna que otra habilidad como escritor, más o menos locuaz, más o menos cretino, más o menos inconsciente de su papel de condicionado observador a sueldo, pero siempre será alguien con la certeza arrogante en que está "reportando" lo cierto: "Yo lo ví", "yo fuí testigo", "yo tengo fuentes de confianza", "yo lo grabé"... Siempre inconscientes que su misma actividad da “existencia” a los hechos. Los periodistas van contando al hombrecito común la historia pseudomitológica que explica -con la mayor torpeza posible- lo que “sucede” en el mundo.

domingo, 28 de junio de 2020

Turista o Peregrino

Dolores Ashcroft Nowicki & Jo Gill. The Fool, 1989


Pareciese que una de las ultimas mascaras de la barbarie moderna es el turismo. "Turismo cultural", "Turismo religioso".

Este término, "turismo religioso", ilustraría a la perfección lo que se puede calificar -sin miedo a exagerar- cómo, la necedad de nuestro tiempo. Es un colofón triunfal de la secularización del espacio, al servicio del esclavo moderno, el ciudadano global, que es mantenido con vida para que trabaje, compre y asista a los medios de control mental.

Al más "privilegiado" de esos esclavos, se le da como premio la posibilidad del turismo: colaborar con el monopolio de las aerolíneas, gastar su “dinerucho” en servicios innecesarios y fotografiarse como un imbécil con los monumentos a su propia ignorancia. Los turistas, a donde vayan, consideran lo que ven como objetos de decoración. Selfies, poses modeladas, besos, (que se note que nos “amamos” … qué disfrutamos).

Como dice en uno de los albergues del camino a Santiago de Compostela: «El turista exige, El peregrino agradece». Hay una gran distinción entre el profano (El turista) y el discípulo (El peregrino), que es muy notoria tanto en los viajes geográficos como en el viaje de la vida.

domingo, 7 de junio de 2020

in-Potentia

George Frederick Watts. Esperanza, 1886

Siempre suelo toparme con esta clase de preguntas «¿y qué hacemos con todos estos problemas culturales?»«¿qué hacemos con un sistema bancario corrupto?»«¿qué hacemos con la gente encerrada en los programas sociales del sistema establecido?»...

Honestamente, los procesos de pensamiento y la mente son un programa. Considero que la sociedad, en sí misma, es un programa en ejecución y la programación encierra a la gente en puntos de vista específicos, ¿cómo resolvemos esos problemas? ¿cómo lo hacemos? ¿qué carajo hacemos?. Todo el que decide enfrentarse a la ortodoxia establecida, a las formas tradicionales de ver el mundo -por no hablar del sistema en el que ya vivimos-, debe prepararse definitivamente para ataques vehementes.

sábado, 30 de mayo de 2020

¿Derecho a la vida?



El entusiasmo que nos genera el ver cómo cuidan de nuestra vida haciendo de ella un «derecho», a veces no nos deja ver que esto es una inmensa tontería. La vida no es un «derecho», sino un hecho. Somos seres vivos, y estar vivo se da por hecho. No interviene ningún tercero vivificante entre nosotros y nuestra vida, pues es la vida el atributo de nuestro ser, verbo copulativo, por lo tanto, no predicativo, y no transitivo. Somos vivos, y esto no requiere otra proposición, ni condición, ni derechos, ni siniestros. Siendo así entonces, ¿porqué hicieron de esta vida un “derecho”? Sencillo: al hacer de la vida un “derecho”, necesariamente alguien o algo otorgará ese derecho, y ese papel se lo adjudicará rápidamente el poder político. Hacer de la vida un derecho pone más fácil el camino para quitarse ese derecho, (la vida).


Si la vida es un hecho natural, matar es un deshecho contranatural; si la vida es un “derecho”, matar solo resulta ser un “delito”…


¡Justicia para George Floyd!








jueves, 26 de marzo de 2020

En días de pandemia





Cuando quedamos expuestos a lo desconocido, el miedo y el pánico suelen ser las aldeas más cercanas en donde buscamos refugio. Refugio frente aquello que nos amenaza, pero que no podemos controlar: dónde, cuándo, cómo, quién nos contagiará. Aterradora incertidumbre. Frente a esto, el autoexilio es una obligación.

El Covid-19 nos ha recordado la fragilidad de nuestra existencia, también la vulnerabilidad de nuestro sistema social y económico. Solipsismo de unos, desunión de otros, pánico y terrorismo religioso. En este siglo, donde las luces del progreso resplandecen con el tacto, nuestra fragilidad es una herida para el orgullo de la razón. No ha sido el pathos del mosquito universal lo que nos ha enviado a casa, sino algo más diminuto, un virus. Entre el exagerado optimismo por la razón y el pesimismo de quienes proponen el olvido de la razón, después de veinticinco siglos, todavía nos queda el termino medio. El islote aristotélico.

El orgullo y el conocimiento se han convertido en la niebla que ha cegado nuestros ojos e infectado a los demás sentidos, eso nos recuerda Nietzsche en Sobre la verdad y la mentira. Seducidos y engañados construimos un altar para nosotros mismos bajo el firmamento. Si pudiéramos comunicarnos con un mosquito, dice Nietzsche, sabríamos que él también se considera el centro del universo. Un titilante «punto azul pálido» demandando atención. Vanidosa angustia. Para conocer nuestra condición humana es preciso saber el lugar que ocupamos en la naturaleza, porque cuando se quita el barniz de la civilización solo queda el hombre, desnudo y frágil.



martes, 18 de febrero de 2020

III



Escapan de mi quienes alguna vez

me buscaron con pies descalzos

en la penumbra de mi cuarto

los vi delicados dóciles y sumisos

quienes ahora salvajes olvidan que alguna vez

se arriesgaron a tomar pan de mi mano

ahora deambulan en constante búsqueda

de continuo cambio…