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viernes, 16 de noviembre de 2012

ME REBELO أنا متمرد


Lo que busco no se halla en las vitrinas de un museo, 
ni en el anaquel de la biblioteca, ni en las aulas de la institución. 
No me alimenta la academia, ni la carrera, ni el aula, 
ni el maestro que repite lo aprendido. 
No se sacia el espíritu, ni la mente, ni el conocimiento: 
¡lo que busco es Más! 
No bastan cinco años de encierro para limitarme a decir: «soy profesional». 
El arte es mayor que cualquier oficio. 

Me rebelo contra ustedes, contra este engranaje que estrangula y corrompe. 
Me rebelo sobre cada política, cada credo y cada prejuicio 
que erige su templo sobre el terror y el miedo. 
Me rebelo contra esta economía de la usura, 
este orden monetario que envicia, roba y esclaviza. 
Contra la ley inicua e impune, 
contra la máquina industrial y administrativa que estafa, 
contra el trabajo que convierte los días en cantera y explotación. 



Me rebelo contra ustedes, que mutilan este mundo, 
que exterminan a las especies para asegurar su propia «supervivencia». 
Hombres caníbales que devoran la tierra 
mientras dictan juicios y firman sentencias. 
Me rebelo ante el control y el moralismo, 
ante la calumnia y la anestesia de este mercado devorador. 


Me rebelo contra el médico que sana por codicia y no por vocación. 
Contra la droga y la dependencia, contra el vicio que crea la necesidad. 
Contra la gran MENTIRA. 
Me rebelo contra el arma, la violencia, el odio y la desidia. 
Contra el parlamento y la constitución; 
contra el político que subasta las ideas ajenas para el beneficio propio, 
ese que anhela el control del mundo sin ser dueño de su propia vida. 

Me rebelo contra todos ustedes. 
Ustedes, que transitan los días sin saber por qué respiran, 
que pretenden borrar el despotismo apretando un botón. 
Ustedes, que visten al verdugo e ignoran que el sol nace al oriente; 
que no observan, que vegetan. 
Muertos vivientes que caminan hacia la tumba sin haber despertado. 

Me rebelo contra ustedes, que miran al joven como arcilla de explotación 
y no como el fuego que transforma el futuro. 
¡Me rebelo contra ustedes! 
Que ven al anciano más cerca del polvo que de la iluminación, 
despreciando la sacralidad de su memoria, 
la vejez que es sabiduría acumulada sobre la tierra. 

Me rebelo contra los inconscientes. 
Ustedes, que exigen cambiar el mundo sin mover una sola piedra de su propio abismo. 
Me rebelo contra ese simulacro que nos venden por amor. 
Ustedes, que confunden el lazo con la dependencia, 
la compasión con la lástima, 
y la búsqueda del espíritu con el cáncer de la Religión. 
Ustedes, que predicen el fuego y esperan el fin del mundo mientras olvidan VIVIR. 

Me rebelo contra los santos de altar y vitrina, 
los que recriminan, condenan y escupen a la prostituta, al mendigo, 
al adicto, al alcohólico, al disidente. 
A ustedes, que miden la calidad de su dios por el tamaño de su soberbia. 
Porque yo sí creo en la luz que no se desvanece, 
en la inmortalidad que se propaga por las venas del aire. 
Pero no creo en el dios en el que ustedes creen: 
un tirano ignorante, despiadado y castigador. 
¡Me rebelo contra ustedes! Que miran al cielo para crear un verdugo externo, 
ustedes, que dictaminan qué entra y qué no entra en lo sagrado. 

Porque creo en la tierra sana donde no nos devoramos los unos a los otros, 
donde el pájaro no solo canta, sino que dicta la lección, maestro y confidente. 
Creo en un mundo hecho de poesía y de música, 
donde el silencio alumbra y la quietud expande la conciencia. 
No acepto lo que ustedes aceptan. 
Llámenme loca, ermitaña, rebelde u ociosa; 
lo dicen porque no arrastro la cadena que ustedes llevan, 
porque jamás llamaré vida a este simulacro. 

He llegado a la única certeza: 
quiero la vida como una proeza y un milagro, 
y quiero vivirla sin miedo: sin nada y con todo. 
Y ante la tinta de este manifiesto... ME REBELO contra mí misma. 
Me rebelo contra mi propio ego, mis temores, mis deseos amordazados y mis complejos. 
Me rebelo frente a mi frialdad y mi falta de entrega. 
Contra ustedes y contra mi propia sombra: 
mi impotencia, mi intolerancia, mi falta de confianza y desesperanza
mi orgullo, mi ansiedad y mi prisa. 
Porque estas lágrimas no brotan del odio: son el bautismo de mi rebelión. 

ME REBELO POR MI LIBERTAD Y MI VOLUNTAD. 

No voy a caminar por la senda trazada. 
El estudio mecánico y sin alma es el epitafio del ARTE. 
Los museos y los tratados son la morgue del ARTE. 

Yo voy a HACER el arte. 
Que después me confinen como momia en sus vitrinas, ya llegará el invierno... 
pero yo no voy a encerrar el fuego en un museo.



(Escribí esto cuando tenía 18 años, aún las gotas de las lágrimas están secas en las hojas de mi diario de aquel año, tenía mucha frustración, tristeza y rabia, hoy lo leo como mi manifiesto como artista)

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