Este año me he vuelto a releer una de las obras mas épicas de amor que amo profundamente y porque precisamente ando pensando mucho en el amor, decidí hacer esta reseña y contarles sobre Layla Y Majnún, al parecer no para todos el amor es una búsqueda deseable y maravillosa, muchos huyen de él, muchos sufren y quieren morirse por culpa de él, pero desde niña sentí que cuando me enamorara ese día conocería verdaderamente a Dios (no porque esa persona lo fuera, sino conocer más allá del propio ser, porque es tan sublime y transcendental que en el encuentro con Dios no hay un YO) y así fue, mi vida cambio, mi corazón y la visión de mi mundo. Tristemente vivimos en una sociedad donde ya no existen las relaciones profundas ni un amor ni compromiso al otro, sino solo el de si mismos, la consecuencia de que cada vez nos ocupemos más de nosotros mismos es que "el otro" desaparece.
El amor de toda la vida es hoy cada vez más extraordinario, enamorarse es un acontecimiento inesperado que cambia tu vida y que provoca el desmoronamiento del ego. "Enamorarse" indica una caída en ingles "to fall in love" es un acontecimiento absolutamente fortuito pero que resulta en un cambio total de tu vida, ya nada es como antes y a causa de una cultura consumista y superficial, este acontecimiento, esta "caída" que aparece por sorpresa y que cambia tu vida completamente, se ha vuelto cada vez menos común, en nuestra sociedad nadie quiere sufrir esa "caída", entre paréntesis, nadie quiere conocer a Dios.
La historia de los amores entre Layla y Majnún es la más famosa historia de amor de la literatura clásica del Oriente islámico. Partiendo de la gran base de una gran variedad de versiones árabes. Según la leyenda, hacia el S. VIII de nuestra era, el poeta persa Nizami elaboro en el siglo XII su gran poema de más de 4.000 estrofas, que fue reconocido enseguida como una obra maestra y quedo como prototipo de numerosos poemas posteriores de tema amoroso escritos en Persia, Turquía y la India. Su influencia se sigue sintiendo aún hoy en Oriente.
La gran obra de intensa poesía y profundas resonancias místicas nos cuenta sobre un poeta beduino llamado Qais o Keis que dio fama con sus versos enamorados a una hermosa joven llamada Layla. La obcecación de sus amores y sus correspondientes desventuras - por la oposición de sus familias, ambas rivales - le valieron el sobrenombre de Majnún ("El loco de amor") que es interpretado como un símbolo del alma que anhela la unión con la esencia divina (Layla, "La Noche").
Es una obra de clara inspiración sufí, una alegoría de la relación mística entre el hombre y Dios, a través de un simbolismo erótico que expresa una «mística nupcial». En efecto, Layla, que significa «noche» en árabe, encarna la «tiniebla más luminosa de la luz» de la esencia divina, reflejada en la belleza de la mujer, por la que suspira el amor del buscador místico simbolizado en Majnún, nombre que significa «loco», que encarna al «loco de Dios», al místico arrebatado por la belleza de la faz divina. Los amores entre Laya y Majnún, expresan una concepción platónica del amor, fundamento de la mística sufí musulmana.
Bajo la influencia persa, la leyenda de Layla y Majnún inspiró numerosas versiones a través del mundo musulmán llegando hasta Occidente.
El amor, si no es verdadero,
no es más que un juguete de los sentidos,
que dura tan poco como la juventud.
El tiempo es perecedero, el amor no...
El brasero de carbón en el que arde es la eternidad misma,
sin comienzo ni fin.
(Nizami, poeta persa – 1140-1203)

