/

viernes, 28 de noviembre de 2025

DE AMOR Y DE DISCRECIÓN

Silvio, yo te aborrezco, y aún condeno
el que estés de esta suerte en mi sentido:
que infama al hierro el escorpión herido,
y a quien lo huella, mancha inmundo el cieno.
      Eres como el mortífero veneno
que daña a quien lo vierte inadvertido,
y en fin eres tan malo y fementido
que aún para aborrecido no eres bueno.
       Tu aspecto vil a mi memoria ofrezco,
aunque con susto me lo contradice,
por darme yo la pena que merezco:
       pues cuando considero lo que hice,
no sólo a ti, corrida, te aborrezco,
pero a mí por el tiempo que te quise.

Sor Juana Inés de la Cruz